La superficie debe ser estable: hormigón, cemento, losa, baldosas, azulejos u similar. Se recomienda una pendiente de 1 a 2 cm por metro lineal para facilitar el escurrimiento del agua.
Si la instalación es sobre tierra, armá bloques de hormigón de apoyo cada 30 cm para las vigas. Realizá pozos de 20 cm de profundidad y 30 cm de lado, colocá encofrados de madera y rellenálos con hormigón. Dejálos secar 24 horas. Cada base quedará con 20 cm enterrados y 5 cm sobre el suelo.

Las vigas van perpendiculares a las tablas. El lado recto apoya sobre la superficie; el curvo recibe los clips de montaje. Colocálas a 1,5 cm de la pared y a 30 cm entre sí (soportan hasta 250 kg/cm²).
Donde haya cortes, colocá 2 vigas contiguas con máximo 10 mm de separación entre sí. Seguí el esquema de colocación (apilada o en bloques) según el diseño de tu deck para garantizar su vida útil (10 años comercial / 15 años residencial).

Colocá la primera tabla perpendicular a las vigas. Encastrá el Clip-T, luego la siguiente tabla dejando ~7 mm de separación entre ellas. Atornillá el clip a la viga. Repetí hasta cubrir toda el área.
⚠️ Nunca topar una tabla contra otra sin espacio: ese margen permite que el material se expanda y contraiga sin dañarse.